Presentación

Denominación

"Anunciación" (s.XV). Bernaert VAN DER STOCKT "Anunciación" (s.XV). Bernaert VAN DER STOCKT Sacristía-Museo de la Capilla Real de Granada

Jesucristo es el nuevo comienzo de todo: todo en Él converge, es acogido y restituido al Creador de quien procede

La denominación de Nuevo Inicio está tomada de la carta apostólica del papa Juan Pablo II "Tertio Millenio Adveniente", preparatoria del gran Jublieo del año 2000. Citamos el pasaje donde aparece la expresión:

"El cristianismo comienza con la Encarnación del Verbo. Aquí no es sólo el hombre quien busca a Dios, sino que es Dios quien viene en Persona a hablar de sí al hombre y a mostrarle el camino por el cual es posible alcanzarlo. Es lo que proclama el Prólogo del Evangelio de Juan: "A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que estaba en el seno del Padre, Él lo ha contado" (Jn 1,18). El Verbo Encarnado es, pues, el cumplimiento del anhelo presente en todas las religiones de la humanidad: este cumplimiento es obra de Dios y va más allá de toda expectativa humana. Es misterio de gracia. En Cristo la religión ya no es un "buscar a Dios a tientas" (cf Hch 17,27), sino una respuesta de fe a Dios que se revela: respuesta en la que el hombre habla a Dios como a su Creador y Padre; respuesta hecha posible por aquel Hombre único que es al mismo tiempo el Verbo consustancial al Padre, en quien Dios habla a cada hombre y en quien cada hombre es capacitado para responder a Dios. Más todavía, en este Hombre responde a Dios la creación entera.

Jesucristo es el nuevo comienzo de todo: todo en Él converge, es acogido y restituido al Creador de quien procede. De este modo, Cristo es el cumplimiento del anhelo de todas las religiones del mundo y, por ello mismo, es su única y definitiva culminación".

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